miércoles, 27 de marzo de 2019

Domingo 7 de abril

Debido a las elecciones generales convocadas para el 28 de abril, hemos decidido adelantar la ruta prevista para esa fecha al domingo SIETE DE ABRIL


Os proponemos una ruta muy cómoda y guapa por la zona de Puebla de Lillo en León.


Un recorrido circular que comienza en Puebla de Lillo. Un trayecto fácil de unos 13 km. El recorrido se interna en un hayedo que alcanza pronto su primer alto. Las vistas son un espectáculo desde donde se ve la frondosa cabecera del arroyo de Ruidosos. Fundamentalmente prevalecerán las hayas, junto con pequeños rodales de acebo y pies solitarios de roble albar, que destacan por su corteza agrietada y sus troncos gruesos y retorcidos que brindan refugio a los corzos.
La ruta es un tesoro para los amantes de la naturaleza, más aún si se tiene en cuenta que esconde una joya. Una sorpresa inesperada para el caminante a medio recorrido. Desviándose a la izquierda unos 200 metros, el caminante se encuentra con un bosque de tejos. Una valla rodea el paraje, al que se accede tras abrir una pequeña puerta que los responsables de la casa del parque permiten traspasar con la recomendación de volver a cerrar al salir del bosque. Los tejos crecen en abundancia pero la mayoría no logra alcanzar la madurez porque son pasto de los animales. Con estas medidas de seguridad se protege el espacio más propio de un cuento de hadas. Al entrar, la frondosidad de las ramas dibuja un espacio sombrío y silencioso que bien pudiera resguardar a druidas y druidesas entre los tejos centenarios. Se aconseja caminar en silencio para evitar molestias a la fauna salvaje. Tras cerrar el pestillo volvemos sobre nuestros pasos hasta el cruce anterior. El camino desciende por el bosque de hayas por el valle del Espinadal, por donde pasa el arroyo que lleva este mismo nombre.
Seguimos bajando en busca del valle cuyo fondo se alcanza al pie de la confluencia de los arroyos de la Támbado y Rebueno. A partir de aquí el recorrido es llano hasta la Fuente Fombea y el área recreativa de Pegaruás, hacia donde va a parar también el circuito corto.
Un ancho sendero conduce a la ermita de Pegarúas, situada en un resalte del terreno y visible varios metros más adelante.
Un camino asfaltado da servicio a las minas de talco de Respina en un valle cercano.
Poco después tomamos otro camino a la derecha, al pie de un pequeño refugio, y que bordea la vega del río Silván. El paisaje se abre a un valle en el que pasta apaciblemente el ganado.
El recorrido acaba en las calles de Puebla de Lillo.